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El bolero en tiempos de reggaetones

Fecha de Publicación: 2018-06-20 10:04:09


En tiempos de boleros

Las nuevas generaciones ya no enamoran con las mismas técnicas, con las mismas armas que antes. En la etapa republicana los jóvenes iban a conquistar a las jovencitas en los bailes y era muy apreciado el bolero amable para pegarse a la pareja, bailar en un ladrillito y hacer alardes de poeta. Por aquella época los jóvenes se hacían “coautores” de los compositores y con solo una frase podía lanzar una conquista impredecible.

El novelista mexicano, Carlos Fuentes, expresó que el bolero es como el desfile de una caravana sentimental, y Humberto Márquez que «es magia y pasión hechicera que enloquece al hombre por una mujer y viceversa. El bolero es un poema que se baila pegado».

En verdad, las canciones y la música siempre han servido para unir a la gente en la amistad y el amor. No había por qué sonrojarse por el hecho de que los hombres tararearan los boleros amorosos. En ese sentido los compositores Rafael Cárdenas y Rubén Fuentes escribieron un bolero llamado "Escándalo": No hagas caso de la gente, / sigue la corriente / y quiéreme más, / que si esto es escandaloso / es más vergonzoso / no saber amar. ¿Recuerdan ese "bolerón" en la voz de José Tejedor?

En video: José Tejedor y Luis interpretan "Escándalo"

El uruguayo Mario Benedetti, poeta donde los hay, aseveraba que aceptaba la cursilería en el bolero:

Hay grados de cursilería ¡hombre, por supuesto! A veces se trata de una cursilería insoportable. Pero no te hablo de esa. Voy a decir esto públicamente por primera vez: hay ciertos niveles de lo que por ahí llaman lo cursi, que anda muy cerca de la gente, de los sentimientos más auténticos de la gente. Y eso debe ser respetado. Esa cursilería, para llamarla de alguna manera hay que defenderla. Me desesperan los snob muy exquisitos por el prejuicio feroz contra lo cursi que conduce a la negación de algunas manifestaciones importante de la expresión popular, como el bolero, para no ir muy lejos. Hace algunos años yo trataba de convencer a algunos compañeros cubanos de que el bolero no debe verse como una manifestación de la decadencia cultural del pasado. Algunos creían eso, teorizaban sobre eso. Soy un hombre cursi y bastante feliz.

Aunque ustedes no lo crean, los compositores de boleros también sufrieron el desprecio de los detractores. Por ejemplo, El titán del bolero de México, don Agustín Lara, en la década de 1930, fue prohibido por sus bolerones considerados inmorales, por el Ministerio de Educación. Lara compuso muchos de sus boleros al abrigo de una copa, en prostíbulos, pues, como escribió Gustavo Varela, «el bolero se forjó en la noche». Total que, pasados los años esas composiciones constituyen la mejor carta de autenticidad a la hora de afirmar la identidad mexicana.

Como ustedes ven, no solamente la música bailable: sones, guarachas, salsa, timba y reguetón, son las únicas músicas mal vista por los detractores.

Después vinieron las “Fiestas de Quince” que reunían a jóvenes de todas partes y, al compás del reloj y de canciones rockeras se disputaban las muchachas en las fiestas. De todas maneras, como defensa, al final, cayendo la noche, venían los boleros de Armando Manzanero (poco después llegaron los boleros por José Feliciano) para el desquite.

Me encontré entre mis recortes de papeles un comentario de Leonardo Padura acerca del libro de letras de boleros, recopiladas por Helio Orovio en  300 Boleros de Oro, en los que el autor de Vientos de cuaresma queda estupefacto con las letras de esos boleros antológicos, y afirma: «Estoy convencido que todos los hablantes del idioma español han cantado alguna vez en su vida, cuando le ha tocado el turno de sentir que "No puede soportar esta tortura / no resisto esta pena y el dolor/ tu ausencia me ha llenado de amargura / y si no vienes pronto / me moriré de amor”». Padura se refiere al bolero "Moriré de amor", de Leopoldo Ulloa, y que fuera grabado por Lino Borges, en 1963, cuando Los Beatles invadían al mundo.

En video: Lino Borges interpreta "Me moriré de amor", de Leopoldo Ulloa

«Y el que diga que estos ripios no son hermosos, es porque sencillamente, no tiene corazón. Al fin y al cabo, lo del bolero parece mentira, pero no lo es», concluye certeramente Leonardo Padura.

En la década de 1990, llega el boom de la salsa, o de la timba, el baile comienza a practicarse suelto, no hay una coreografía predeterminada como en el casino. Para los que no saben bailar era excelente: manos arriba y a moverse.

En el siglo XXI, nos invade el reguetón que, a ciencia cierta, no tengo entendido tenga una coreografía determinada. Estoy loco por ver un concierto de ese tipo de música para ver cómo bailan los jóvenes y cómo se aparean.        

Como una suerte de epitafio, César Portillo de la Luz afirmó en Oviedo, España, el 10 de octubre de 1995: «El bolero sobrevivirá a otras músicas porque ha sabido encontrar un lugar en la vida emocional y sentimental de la gente».

En video: Ñico Membiela interpreta "Nosotros", de Pedro Junco



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