
El 19 de mayo de 2011 la guitarra cubana conocida como tres fue declarada patrimonio cultural Inmaterial de la Nación y hoy egresados de la academia lo dominan, aman y respetan
Especialistas afirman metafóricamente que el tres dejó de esconderse entre las palmas y cañas de la campiña cubana y en un acto de osadía se vistió de cuello y corbata para con su sonido encantador inundar las salas de concierto que hasta entonces no sabían de su existencia.
Gracias al profesor Efraín Amador, y a su esposa la pianista Doris Oropesa, con el tres se hace música campesina, se toca un sabroso son o se interpreta música de concierto en los más connotados teatros de la capital.
Esta guitarra no tenía un método para su estudio y antes de mil 989, fecha de creación de la escuela, los treseros en Cuba en su mayoría eran empíricos, aprendían como parte de la tradición de sus padres, y sus padres de los abuelos, y los abuelos de los bisabuelos hasta llegar a siete u ocho generaciones atrás.
La enseñanza del tres corría el riesgo de desaparecer si no se hacía algo mucho más formal, académico. Fue entonces, que Efraín y Doris, durante varios años viajaron por toda la isla, recogieron la sabiduría tresera acumulada en la población y entrevistaron a figuras de la cultura campesina con la finalidad de dejar plasmado el legado melodioso.
Tonadas, sones y toda aquella música asociada al tres resultó motivo de investigación. Luego de concluir la labor Arianna hija de Doris y de Efrain, dueña además de un finísimo oído y graduada de piano en la Universidad de las Artes transcribió junto con sus padres esos ecos, algunos inéditos, y los llevó a la hoja pautada para luego crear un método de estudio como el vigente en la enseñanza musical actual. Pero aún faltaba el repertorio para llevar a la práctica el procedimiento. Esta familia de músicos correspondió también la creación del manual de estudio del tres que se instauró en las escuelas de Cuba.
Han pasado tres décadas de aquellos días en que Efrain y su esposa iniciaron sus investigaciones sobre el tres y por suerte no fue en vano tanto esfuerzo. Hoy existe la escuela cubana de tres, reconocida en el mundo, por su nivel académico elevado de donde egresan cada año valiosos treseros y treseras que defienden al tres como Patrimonio Inmaterial de la Nación Cubana.