̶ ¿Ha hecho cine?
̶ Sí, pero no me gusta. No me siento bien en el cine.
BOLA DE NIEVE (entrevista concedida en 1965)
Una noche de fines de los sesenta, en el Monseigneur, mientras acompañaba a unos amigos franco-canadienses que quería que lo conocieran, pedí a este creador universal y único, que tanto admiré, que me complaciera con su versión de "Be Careful, It´s my Heart". Para entonces ya había hecho de las suyas con "Chivo que rompe tambo", "Tata Cuñengue" y "Mesié Julián". Con su enorme sonrisa, malicioso y tierno, me contestó: «No te apures, que todo llega». Luego vendría la canción de Irving Berlin, en voz del genial Bola, con lo que él como artista le añadía.
Había nacido, como Ernesto Lecuona y Rita Montaner, en Guanabacoa, y tal como le sucedió al primero, desde muy jovencito, todavía con pantalones cortos, comenzó a trabajar como pianista en los cines, mientras se exhibían películas silentes y él aportaba el acompañamiento musical.
Pero muy pronto Bola de Nieve (Ignacio Villa), desde su villa natal saltaría a conocer ininterrumpidamente los escenarios, casinos y cabarets del ancho mundo. Viajero infatigable, fue, al decir de algunos, «nuestro mejor embajador».
Pianista, autor de un bolero antológico, "Si me pudieras querer", cantante diferente, con voz muy auténtica, Bola entendía por arte «dar las cosas como uno las siente». Fiel a su máxima decía: «Yo soy la canción que canto, sea cual fuere su compositor». Y añadía rotundo: «Yo no soy el intérprete, yo soy la canción misma».
Así, en su singularísima manera de expresarse, para regalárnosla, interiorizó e hizo suyas las canciones de José Sabre Marroquín ("Es tan difícil"), Vicente Garrido ("No me platiques", "Una semana sin ti", "Aunque llegues a odiarme"), Marta Valdés ("Tú no sospechas"), Edith Piaf ("La vie en rose"), Chabuca Granda ("La flor de la canela"), María Grever ("Devuélveme mis besos"), Ari Barroso ("Os quindindis yayá") y de tantos otros notables compositores.
Artista cubanísimo, de proyección universal, artista para los artistas (Pablo Neruda, Paul Robeson, Nicolás Guillén y Andrés Segovia tuvieron frases elogiosas para él), la primera película en la que Bola apareció, junto a Lecuona y Esther Borja, fue Adiós, Buenos Aires (1936). Poco después, a inicios de la década de los cuarenta, también en la Argentina, según su biógrafo Leonardo Depestre, intervino en los filmes Embrujo y Melodías de América.
En su ir y venir constante entre un país y otro, en 1954 lo vimos en México, junto a Marga López y Ernesto Alonso, en Una mujer en la calle, melodrama dirigido por Alfredo B. Crevena. Ahí mismo impactó con su versión de "No puedo ser feliz", del maestro Adolfo Guzmán.
Casi de inmediato tuvo una breve intervención musical en Kid Tabaco, película también conocida como Mil besos. En los créditos su nombre se anunció junto al de las actrices Lilia del Valle y Ana Bertha Lepe.
En años más recientes, la voz de Bola de Nieve en off, se dejó escuchar en dos películas españolas: Las secretas intenciones, de Eceiza, y La ley del deseo (1986), de Almodóvar. En esta última dice, en la secuencia final, "Déjame recordar", canción con música de Sabre Marroquín.
Aunque gustaba dondequiera que se presentaba; en México, tierra donde se le bautizó con su universal nombre artístico, siempre fue calurosamente recibido. Allí, mientras se preparaba para visitar Lima, falleció el 2 de octubre de 1971.
En 1985, para perpetuar su memoria, el cine cubano, a través de un documental con mucho aliento artístico, le rindió homenaje. Mayra Vilasis, su realizadora, muy certeramente tituló el filme Yo soy la canción que canto.
Otros títulos cubanos que recogen la presencia de Ignacio Jacinto Villa y Fernández (1911-1971 son Viva papi, dibujo animado de Juan Padrón, y Nosotros, la música, de Rogelio París, filmados en 1982 y 1964, respectivamente.
En el documental Yo soy la canción que canto, obviamente realizado con mucha admiración y respeto por la figura que lo sustenta, a través del material de archivo pacientemente compilado, enriquecido con entrevistas y testimonios (Ester Borja, Alina Sánchez, familiares), pero particularmente por la inteligente incorporación de las mejores creaciones del intérprete de "Vete de mí" y "Te olvidaré", logra percibirse en todos sus matices, tanto en la canción plena de sentimiento ("Ay, amor") como en sus inigualables creaciones vernáculas ("Mamá perfecta"), la sencilla y majestuosa presencia de un artista único e irrepetible: Bola de Nieve.
"Te olvidaré"