
Fresa y chocolate (1993), de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, se distingue por sus múltiples excelencias, una de ellas, su rica banda sonora, diseñada magistralmente por José María Vitier, siempre en función dramática y subordinada a la historia narrada en el filme. Lecuona y su música, profundamente cubana, también está presente con dos composiciones: "A la antigua" e "Interrumpida".
Me permito ahora un flash-back, para situarnos, nuevamente, en los años treinta. El enorme éxito de La serpiente roja (1937)*, primer largometraje sonoro filmado en Cuba, estimuló la realización del corto musical Tam-tam o El origen de la rumba (1938), de Ernesto Caparrós, «pequeña gran joya», según la crítica de la época. Chela Castro fue la protagonista principal, mientras que la orquesta estuvo dirigida por el también compositor, flautista y arreglista Alfredo Brito (1896-1954), autor a quien se deben, por otra parte, la musicalización de Prófugos (1939) y Yo soy el héroe (1940), dos películas dirigidas por Ernesto Caparrós. En la primera (actuaba Blanquita Amaro) había canciones de Ramiro Gómez Kemp y Rafael Barros; en la segunda, propiamente una comedia musical, figuró el Trío Servando Díaz**.

En todo o gran parte de ese cine sonoro que en Cuba precede a 1959, tal como paralelamente sucedía en la industria fílmica mexicana, hubo películas que le cedían gran espacio a canciones, orquestas e intérpretes, de manera que, en ocasiones, resultaba dicho conjunto el elemento cultural que las haría trascender, al margen de su calidad como cine propiamente dicho.
Gilberto Valdés*** aportó sus composiciones "Rumba abierta" y "Sangre africana" (bembé litúrgico) a la película Sucedió en La Habana (1938), de Ramón Peón (1897-1970). La dirección musical estuvo a cargo del maestro Gonzalo Roig. Entre los intérpretes estuvieron Rita Montaner, María de los Ángeles Santana y el trovador Guyún (Vicente González Rubiera).
El romance del palmar, dirigida también por Ramón Peón –tenaz luchador por el cine que le fue posible hacer en su época–, supo recrear, en sus imágenes, la plasticidad del paisaje cubano. La secuencia en la cual Rita Montaner interpreta "El manisero", de Moisés Simons (1890-1945), es antológica, casi un momento mágico. El tiempo la ha hecho perdurable. "Yo vengo de Jovellanos”, de Gilberto Valdés, es otra de las composiciones incorporadas a esta cinta que, también, data de 1938.

Aquel año, por otra parte, Gilberto Valdés musicalizaría Mi tía de América y Estampas habaneras (debut en pantalla de Blanquita Amaro), dos películas dirigidas por Jaime Salvador. Sin embargo, a principios de los cuarenta, en el corto Mis cinco hijos, producido por otro compositor, Osvaldo Farrés (1902-1985), autor de la guaracha que le da título, y que dirigiera Ernesto Caparrós, Gilberto Valdés solamente tendría a su cargo los arreglos musicales.
Entre 1938 y 1939, Películas Cubanas S.A. (PECUSA), productora que había fundado Ramón Peón –quebró en 1940–, realizó varios títulos, entre ellos, Cancionero cubano, revista musical dirigida por Jaime Salvador.
En Una aventura peligrosa (1939), comedia musical dirigida por Ramón Peón, figuraron, con su animador José Antonio Alonso, las estrellas nacientes de La Corte Suprema del Arte, de C.M.Q. Con música de Ernesto Lecuona y Bola de Nieve, en la película actuaron, entre otros, Aníbal de Mar, Xiomara Fernández, María Pardo, Rosita Fornés –su debut en el cine–, así como el Dúo Anolan (madre de Rubén Blades) y Miriam (Acevedo). Elsa Valladares interpretó "Magdalena", de Nilo Menéndez.
En 1941 Ernesto Caparrós dirigió Romance musical, cuya anécdota gira en torno a tres hermanas con ambiciones artísticas, decididas a probar suerte en audiciones radiales. Con actuaciones especiales de Rita Montaner, René Cabel (el Tenor de Las Antillas), Olga Choréns y Elsa Valladares, el elenco del filme estuvo encabezado por Normita Suárez, Minín Bujones y América Crespo.
La actividad fílmica de 1942 comenzó con el corto Ritmos de Cuba, que también dirigiera Ernesto Caparrós. En este intervino la orquesta Casino de la Playa, bajo la dirección de Guillermo Portela, uno de los fundadores de esta agrupación tipo jazz band surgida en 1937. Estelita Rodríguez bailó y cantó la conga "Pim-Pam-Pum". El tenor René Cabel interpretó "La canción del guajiro", de Guillermo Rodríguez Fife; Orlando Guerra (Cascarita), "Un brujo en Guanabacoa", de Hermenegildo Cárdenas.

También en 1942, Jean Ángelo dirigió otro corto musical, Flor de Yumurí, inspirándose en la conocida composición de Jorge Eckermann (1877-1941). Con arreglos musicales del maestro Adolfo Guzmán, Esther Borja aportó su exquisita voz.
Un año después Producciones Cubanas, S.A., cuya intención era producir cortometrajes, realizó Ritmo de maracas.
(Continuará)
NOTAS:
* En 1937, el público ya había seguido atentamente por la radio los capítulos de la serie de Chan-Li-Po, escritos por Félix B. Caignet (1892-1976), también notable compositor. Los productores de cine tomaron el hecho en consideración. Había que ir al seguro para no equivocarse en la empresa. Surgió así, la versión cinematográfica de La serpiente roja, con Aníbal de Mar en el papel de Chan-Li-Po, el sagaz detective chino.
** El trío Servando Díaz fue fundado en 1937 por Servando (1912-1985), cantor y guitarrista e integrado, además, por Otilio Portal y Octavio Mendoza. Se les conoció como "los trovadores sonrientes".
*** Gilberto Valdés (1905-1971), compositor y director, nacido en Jovellanos, Matanzas. Autor de "Tambó" y de la canción "Oggere", introdujo las músicas de origen africano en el género sinfónico e incorporó, a su música, instrumentos de percusión de origen congo, yoruba y arará