Audio Real Internet - Radio Cadena Habana



Arsenio Rodríguez: arquitecto del son y el mambo

Fecha de Publicación: 2018-08-31 08:14:18


Cuba cuenta con una legión de músicos soneros de fundación, verdaderas escuelas de la música cubana callejera, no académica. Se trata de músicos que nacieron superdotados, empíricos, naturales. Entre ellos está Arsenio Rodríguez.

Nació el 30 de agosto de 1911 (según certificación de nacimiento del Registro Civil de Güines, en el Tomo 72, Folio 164, de fecha 13 de abril de 1940). Aunque  algunos investigadores ofrecen la fecha de 31 de agosto de 1913, incluyendo el certificado de nacimiento mencionado.

Se dice que Arsenio tuvo un accidente en la etapa de la niñez, en la que pierde la vista, aunque se estima que se trató de una enfermedad congénita (una avanzada diabetes), herencia de familia.

Después del ciclón del 26, se trasladaron al barrio de Marianao, en La Habana, donde comenzó a escuchar a Carlos Godínez Facenda, guitarrista del Septeto Habanero. Más tarde conoció a Isaac Oviedo, estrella del tres. A los 17 años comienza en el Sexteto Boston, de su primo Jacinto Scull. En 1934 pasa al Septeto Bellamar, de Esteban Regueira. Después toma su propio derrotero creativo.

Arsenio, gracias a su ingenio creativo, toma las raíces soneras y expande su sonoridad, innovando su métrica con una nueva y más agresiva instrumentación en el conjunto, que incidió en su forma bailable. Avivó sus melodías con el cadencioso montuno, con la preponderante clave imprescindible. Los "solos" del instrumento: el tres, el piano, la tumbadora y las trompetas. Con estas posibilidades se alzaba en rítmicas improvisaciones, acompañadas de un coro.

Vivió unos veinte años en La Habana y otros veinte en Estados Unidos. La etapa que vivió en Nueva York sirvió para imponer el son cubano e instrumentos como el tres y la tumbadora. Por eso, cuando en la década del sesenta se intentó hacer una nueva manera de tocar el son en Estados Unidos, se echó mano a la fuente nutricia de Arsenio, un emisario cubano en Nueva York.

Según Pablo Delvalle, en su libro Arsenio Rodríguez, padre de la salsa (Colombia, 2006), «las trompetas y la forma como empastan con el bajo, el piano y el tres para dar una sonoridad que, con la fuerza de la tumbadora y el acompañamiento del bongó, forman el mundo rítmico sonoro que permite que en la década de 1960 bauticen la salsa con estas posibilidades».

En una entrevista que le hiciera Vicente Cubillas en Nueva York y publicada en la revista Bohemia del 7 de diciembre de 1952, explicaba el propio Arsenio:

El mambo está compuesto del tambor de yuca que tocan los congos y es la base del ritmo y la parte que tocan las trompetas. Algo de este ritmo tocaban los orientales en el tres. En la provincia de Oriente los descendientes de congos tocan una música que se llama tambor de yuca y en la controversia que forman uno y otro cantante, al que le pertenece cantar dice al otro: «Abre cuto guiri mambo», o sea: «Abre el oído y oye lo que te voy a decir».

La música que se ha venido tocando como mambo ha tenido cinco nombres distintos: chivo, capetillo, montuno, diablo y finalmente mambo. La idea me vino porque como había que hacer algo nuevo para buscarse el cocimiento (los alimentos) pensé que uniendo el tambor de yuca con el chivo capetillo podría resultar una cosa extraña para bailar. El tambor de yuca se toca con tres tambores de cinco pies y pico. El ritmo que llevan viene ser un son sonsonete o controversia. Los cantantes se hacen preguntas siguiendo el ritmo y aquel que no pueda contestarlas queda derrotado. Esa es la base del verdadero mambo. El primero que compuse lo llamé "Soy kangá" y la cantó Fernando Collazo. El primer mambo que se grabó en disco fue "¡So caballo!" Colaboró conmigo en todo esto, el trompetista Rubén Calzado. La palabra mambo es africana, de un dialecto congo. En 1939 desaparecen los septetos y todo el mundo usaba trompetas y piano. Ya no estaba tan loco como habían dicho. Comencé a trabajar esta música en 1935 y ya en 1936 lograba mis frutos. Los dos conjuntos que tocaban el mambo fueron el Septeto Boston, que dirigía yo y la Orquesta Habana, de Estanislao Serbia. Por el 1938 cuando llegaba a todas partes con la pesadilla del mambo me llamaban loco y decían que había echado a perder la música cubana. Organicé un nuevo sistema de conjunto. Pensé que el septeto con la trompeta la guitarra y el tres no tenían la armonía necesaria y le agregué un piano y tres trompetas. Entonces me la empezaron a llamar La Chambelona”.

La clave

«El fundamento de la música de Arsenio es la clave –expone uno de los pianistas de Arsenio, Rubén González–, es la exacta y precisa manera de llevar el ritmo que aprovechan los bailadores para marcar el paso, como si fuera un tren, un martilleo perenne. Arsenio nos adiestraba en esa mecánica obligada, entrar a tiempo, para aplicar los “solos”. Eso es un adiestramiento que se va alcanzando, un oficio difícil».

«¿Qué si aprendí con Arsenio? Oiga, si no hubiese tocado con él seguro no conociera tanto el son. Tuve que aprenderlo a su lado, porque era un auténtico sonero». (Entrevista de Mayra A. Martínez al mítico pianista Lilí Martínez).

El conjunto de Arsenio, en su tiempo, era como un tren, con ese motor sonoro apabullante; en la era de las charangas danzoneras. Se decía que Arsenio dejaba la pista caliente y que pocas agrupaciones podían enfrentársele en un bailable en La Tropical, Club Social Buena Vista, o cualquier otra sociedad de negros.

El rey negro del son dejó una estela relevante dentro de la música cubana, muchos libros se han publicado sobre su vida en el exterior; dos de ellos le pertenecen al amigo de Cali, Colombia, Pablo Emilio Delvalle Arroyo: Arsenio Rodríguez, Padre de la Salsa y Del son a la salsa. Otro le pertenece a David F. García, A Black Cuban Musician in the dance Music Milieus of Habana, New York City, and Los Ángeles, 2004.Es asombrosa la admiración que existe por este genio de la música cubana que llevó una azarosa vida, un poco trágica.

El ciego maravilloso falleció en Los Ángeles, el miércoles 30 de diciembre de 1970, primero fue sepultado en el Roseadle Cementery de aquella ciudad norteamericana. Después su esposa Adelina, el 3 de enero de 1971, traslada los restos del músico y lo lleva a Nueva York; lo velan en el Manhattan North Chapels, de la 107 y Avenida Amsterdam. Finalmente es enterrado en el Ferncliff Cementery, en Hartsdale Westchester Country, New York, el 6 de enero de 1971.

Existen algunos mitos sobre la tumba de Arsenio, pues está enterrado donde mismo descansan figuras como el líder afroamericano Malcom X, el jazzista Thelonius Monk y el actor Paul Robertson.

En el siguiente video "La vida es un sueño", tema original de Arsenio Rodríguez, compuesto el día que prácticamente un médico le confirmó, en Nueva York, que no volvería a ver más, hacia finales de 1947:



Envíenos su Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios *



Nombre Requerido*
Email Requerido*

Comentario Requerido*

Normas a los Comentarios
 - Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
 - No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
 - Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.




Directora General: Yolanda Paris Camino
Programación e Información: Miriam Isabel Rojas Calderón
Grupo Informativo: Dennys Medina la O


Redacción Digital

Editor Jefe: Félix A. Bolaños Leyva
Editores: Aralís Gómez González y Francisco Martínez Chao
Webmaster: Mabel Peña Styo
Traductor: Pedro A. Fanego

Contacto

Teléfonos: (537) 838-1670 (Pizarra)
- 7 838-1484 (Dirección)
Redacción Digital: 7832-4917
Cabina de Transmisiones: 7838-1478 y 7838-1479
Email: cadenahabana@cmch.icrt.cu
Sitio web: www.cadenahabana.icrt.cu



Copyright 2018 Radio Cadena Habana. Todos los Derechos Reservados