
“Alejandro reviviendo el ayer” es el nuevo disco de Alejandro Moreira, músico cubano, integrante del Conjunto Folclórico Nacional, que además se destaca como intérprete de la música criolla, arreglista e, incluso, como autor de algunas piezas de hondo lirismo y cubanía.
A este prolífico creador se acercó Radio Cadena Habana para conocer otros detalles del fonograma y de su artífice.
¿Alejandro, que música caracteriza esta producción que ahora nos presenta?
Este es un trabajo independiente y como en proyectos anteriores, prevalece nuestra identidad musical. En este caso son 22 temas, la mayoría conocidos títulos de épocas pasadas que retomo y les hago versiones a través de nuestros principales ritmos. Aquí se puede encontrar una canción, una guajira, un son, una rumba. Es una especie de ajiaco muy sabroso donde no faltan piezas monumentales como “Longina”, “Santa Cecilia”, “Juramento” y “Bésame mucho”.
Sabemos que a estos célebres títulos del pentagrama criollo, usted ha unido otros de su autoría. ¿En qué se ha inspirado para escribir sus propios temas?
Yo le canto mucho a La Habana y en este disco aparece una balada que denominé “Novia de mis sueños”, dedicada a esta ciudad que ahora se apresta a celebrar sus 500 años y donde sigo creando con mucha ilusión. También le escribo canciones a la vida cotidiana, a la belleza de nuestras mujeres y he incluido la pieza titulada “Polo en la memoria”, que es un réquiem por el guajiro natural, Polo Montañez, cuya obra sigo admirando.
Aunque Alejandro ahora es integrante del Conjunto Folclórico Nacional, su vida artística empezó mucho tiempo antes. ¿Cuánto le aportó aquella primera etapa?
Fui un muchacho que desde pequeño me interesé por muchas cosas, tenía ciertas habilidades innatas y así un día estaba aprendiendo un instrumento musical y luego otro, también afinando como vocalista y por ese camino inicié una trayectoria que me permitió transitar por diversas agrupaciones. Toqué en tríos, fui requinto, aprendí varios instrumentos de cuerdas hasta llegar al tres. Luego, a inicios de los años noventa me avisan para incorporarme al Conjunto Folclórico Nacional, donde hacía falta alguien que ejecutara el laúd y otros instrumentos típicos del punto cubano. Desde entonces he crecido como artista porque, sin dudas, esa agrupación ha sido una escuela donde, además, he compartido con excelentes profesionales.
Hay una anécdota muy singular que revela lo valioso que usted ha sido para ese colectivo y lo mucho que le ha aportado.
Sí, sucedió algo inesperado. Estábamos de gira por Canadá, donde las temperaturas eran bien frías y eso hizo que la primera bailarina y cantante de ese conjunto, Zenaida Armenteros, se enfermara y no pudiera salir al escenario a interpretar varios temas que le correspondían en el programa que ya estaba en pleno desarrollo. El maestro Rogelio Martínez Furé, que me había escuchado hacía algún tiempo y le gustaba mi timbre, me pidió que sustituyera a la artista cantando aquellas piezas. Desde entonces me convertí, además, en vocalista de la compañía.
Alejandro es un creador afortunado, pero sabemos que también es un ser humano muy sensible que reconoce haber recibido conocimientos de importantes maestros, ¿qué nombres no pudiera dejar de nombrar a la hora de agradecer?
Lo primero que debo decir es que el Conjunto Folclórico Nacional ha sido una escuela en la que sigo aprendiendo. Ya mencioné dos nombres fundamentales, pero tampoco puede faltar el de su director, ese hombre talentoso y excelente guía que es Manolo Micler. Ellos son parte de mi vida. Igualmente hago extensivos mis respetos para el maestro Efraín Amador, a quien todos los que tocamos el tres y el laúd en Cuba le agradecemos por las posibilidades que abrió con su método de enseñanza.
La música cubana tiene compositores e intérpretes de gran valía, como Alejandro Moreira, que, además de ser cantante y tresero del Conjunto Folclórico Nacional, incursiona en solitario llevando su arte a distintos escenarios nacionales e internacionales.
Con su disco “Alejandro reviviendo el ayer” este creador continúa recordando temas de siempre, que nunca faltarán en el arte sonoro de esta Isla.