
En Cuba cuando se va a hablar de un verdadero comunista y un defensor de la clase obrera, hay que referirse, entre otros, a Blas Roca Calderío.
Su filiación política siempre estuvo vinculada al marxismo como ideología y a los trabajadores como baluarte revolucionario, desde los días difíciles e inciertos de la dictadura de Gerardo Machado, cuando abrazar esos principios como bandera era encontrar una muerte segura o un exilio forzado.
Blas Roca padeció encarcelamiento pero pudo preservar la vida, nunca marchó al exilio a pesar de su ingreso en 1929 al Partido Comunista de Cuba fundado por Mella y Baliño, del que fue secretario general en 1934 y posteriormente del Partido Socialista Popular.
Fue también secretario general de la Confederación Obrera en su natal Manzanillo, mantuvo un permanente apoyo a la unidad de los trabajadores cubanos y junto a Lázaro Peña y Jesús Menéndez, constituyó una central sindical que unió a todas las corrientes de la clase obrera y las proyectó con un sentido revolucionario de clase.
Se opuso al golpe de estado del 10 de marzo de 1952 y desde la clandestinidad luchó contra la dictadura batistiana hasta el triunfo de 1959; a partir de ese momento se integra al quehacer revolucionario aportando su experiencia y sabiduría en las nuevas condiciones.
La misión más importante que cumplió Blas Roca en esa etapa fue la de presidir la Comisión Redactora del Anteproyecto de Constitución que se aprobó en 1976 y su activa participación en el establecimiento del Poder Popular, de cuya Asamblea Nacional fue el primer presidente.
Había nacido Blas Roca en Manzanillo, el 24 de julio de 1908, en una familia muy humilde y falleció en La Habana el 25 de abril de 1987, a los 78 años, luego de una vida consagrada a su Patria, algo que destacó el Comandante en Jefe Fidel Castro en la despedida del duelo al expresar:
Ha dejado de existir un hombre excepcional, de singulares virtudes y extraordinario talento. Un revolucionario ejemplar que dedicó por entero su vida a la causa de los humildes, maestro y conductor de comunistas por más de medio siglo, combatiente indoblegable que durante casi tres décadas dirigió el primer partido marxista-leninista de Cuba.
Como señalara el propio Blas Roca en una ocasión su vida fue un campo de batalla, pues nunca dejó de luchar y nunca perdió la fe en el futuro.