La Casa Vitier García Marruz (Casa VGM), ubicada en San Ignacio, esquina a O’Reilly, en el corazón de La Habana Vieja, es durante este mes de julio un hervidero de actividades culturales que conjugan la excelencia musical con la recuperación de oficios tradicionales y la formación de los más pequeños de la comunidad. La programación, enmarcada en el proyecto Rutas y Andares 2026, ofrece una mirada integral al patrimonio vivo de la ciudad. El apartado musical ha sido el gran protagonista de la agenda. La primera semana, los conciertos de piano y canto lírico llenaron la sala con interpretaciones de alto nivel. El miércoles 1 de julio, el joven pianista Diego Abreu, estudiante del Conservatorio Amadeo Roldán y cofundador de Los Hermanos Abreu, ofreció un recital que evidenció su madurez artística, respaldada por su participación en el Festival Internacional Jazz Plaza y el Premio Cubadisco 2025. Al día siguiente, el pianista y productor Ángel Toirac deslumbró con un repertorio que fusiona raíces y vanguardia. El viernes 3, el tenor Bernardo Lichilín Márquez, graduado del Instituto Superior de Arte en 1998 y ovacionado en escenarios de Austria, España, México y Perú, demostró por qué su voz es una de las más cotizadas del panorama lírico cubano. La segunda quincena mantiene el pulso musical. El próximo sábado 18 de julio, a las 5:00 p.m., el cuarteto de saxofones Z-Saxos, fundado en marzo de 2012 por el maestro Javier Zalba y conformado asimismo por Leonardo Jiménez, Sergio Jiménez y Jorge Ramírez, compartirá escenario con el invitado Trío Dulcian, en una velada que promete ser un punto álgido del jazz cubano. Además, dentro del programa de Rutas y Andares, el 22 de julio, a las 10:00 a.m., tendrá lugar el recorrido musical comentado Los órganos del Centro Histórico, guiado por Ramón Leyva González, director del Coro Vox Cordis y organista titular de la Catedral de La Habana, con salida desde la propia Casa VGM. Paralelamente, las actividades no musicales han complementado la oferta. Durante la primera semana, del 6 al 10 de julio, se impartió un taller de encuadernación artesanal en horario matutino, que permitió a los asistentes adentrarse en las técnicas tradicionales del libro. Del 13 al 17 de julio, está en curso un taller de reparación de cerámica inspirado en la técnica japonesa Kintsugi, que rescata la filosofía de embellecer las fracturas. Los talleres infantiles de dibujo y apreciación del arte, así como el de ajedrez, se mantienen activos todos los viernes por la tarde, fomentando el desarrollo creativo y lúdico de los niños. Todas estas propuestas, de entrada libre, consolidan a la Casa Vitier García Marruz como un espacio imprescindible donde la música cubana y las tradiciones dialogan en armonía, enriqueciendo la vida cultural de la capital.
Julio en la Casa Vitier García Marruz: música, oficios y tradición
