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Las Mulatas de Fuego

Corría el año 1947 en la República de Cuba. Una convocatoria  provocaba el frenesí de hermosas mujeres con la piel color canela, que supieran bailar. Las requerían para una película y la producción del espectáculo titulado Zamba Rumba. Cientos de ellas, seguras de sus atributos, acudirían con la esperanza de ser elegidas.

Cuentan que la prueba no fue fácil. Finas y gélicas gotas de sudor danzaban por las espaladas tropicales de las muchachas. El impertinente nerviosismo era el protagonista de esta odisea, mientras el grupo de expertos tenían la misión de descubrir a las elegidas.

Solamente seis bailarinas, dos modelos y tres cantantes pasarían a la historia musical y del espectáculo en Cuba.

65 años después de aquella fecha crucial no son indiferentes esas mujeres que en películas mexicanas de la época se les pueden ver junto a la orquesta de Pérez Prado. Provocativas, sensacionales, sensuales. A veces bailaban en bikini. En una palabra, exuberantes mujeres que no son comunes encontrar hoy en espectáculos en la Isla o allende los mares.

Eran, fueron y serán por los siglos de los siglos las mundialmente famosas Mulatas de Fuego.

Las Mulatas del Fuego

Un casting las convirtió en Las Mulatas de Fuego de Tropicana. Foto Internet

Todas habaneras. Promedio de edad 18 años. Mulatas de piel.

Bailarinas: Meche Lafayette, Meche Montaner, Martha Castillo, Anita Arias, Sandra Taylor, Olga Sotolongo y Olga Socarrás. Cantantes: Vilma Valle (cancionera), Celia Cruz (guarachera) y Elena Burke que también era utilizada como bailarina.

Fueron seleccionadas por  el “mago” del show moderno de la época, Roderico Neyra (Rodney) quien les cambiaría el rumbo de sus vidas definitivamente. Bautizadas como Las Mulatas de Rodney hasta  1948, porque en México durante el rodaje de una película, el Chato Guerra las llamaría las Mulatas de Fuego, nombre con el cual serían inmortalizadas.

Panamá, Argentina, Perú, Ecuador, Chile, Uruguay, Paraguay conocerían el mambo en vivo, el ritmo creado por Pérez Prado con un vestuario (bikinis) muy atrevido para la época.

Mucho tiempo ha transcurrido pero lo real es que si se el cine cubano dedicara una jornada a exhibir las películas donde actuaron las Mulatas de Fuego, no sería alarmante ver un fila larga para entrar en las salas.

Sólo el tiempo dirá la última palabra.

Por Ana Maura Carbó